La Semana Santa Pacense


La Semana Santa es una celebración de gran arraigo en Badajoz y de masiva participación. Hay que remontarse hasta el siglo XVI para conocer el origen de la Semana Santa de Badajoz, que con los años ha ido sumando obras a su conjunto de imágenes hasta alcanzar un gran valor histórico-artístico indudable.

Los desfiles procesionales comienzan el Domingo de Ramos con la salida desde la barriada de San Roque de la Cofradía de la Entrada de Cristo en Jerusalén, Santísimo Cristo de la Paz y Nuestra Señora de la Palma. Las procesiones finalizan una semana después, cuando la madrugada del Domingo desfila la Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima Madre de la Iglesia. Badajoz cuenta con una imaginería de gran calidad artística y con verdaderas obras de arte en pasos, orfebrería y bordados. La Semana Santa es uno de los festejos más profundos y emotivos de España. Esta conmemoración cuenta con siglos de historia y tradición, y en ella se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo a través de las procesiones, desfiles solemnes en los que numerosas personas acompañan a las imágenes religiosas.

Durante la Semana de Pasión son muchas las cofradías que procesionan por las calles y plazas de la capital pacense. Destaca especialmente el desfile de los distintos pasos junto a la Catedral, momento único para admirar la calidad y el valor de unas obras salidas de las manos de los más renombrados imagineros.

Un solemne momento religioso al que se suma la salida, la jornada del Jueves Santo, de la Virgen de la Soledad. Sin duda el momento más esperado para los pacenses que contemplan emocionados la salida de la patrona de Badajoz de su templo, así como su paso por la Plaza de la Soledad. Lugar por donde procesionan algunas cofradías que también disfrutan de instantes mágicos en la salida y entrada de sus imágenes en iglesias y conventos.

La salida de varias estaciones de penitencia la madrugada del Miércoles y Jueves Santo es otro de los momentos mágicos de la Semana Santa de Badajoz, donde el silencio y el fervor se apoderan de la noche y de los bellos rincones por los que discurren los desfiles procesionales.

Fuente de esta página: Agrupación de Hermandades y Cofradías Ciudad de Badajoz


Hermandades y Cofradias


Hermandad y Cofradía de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén (Santísimo Cristo Rey), Santísimo Cristo de la Paz y Nuestra Señora de la Palma

 

Esta popular Cofradía del barrio de San Roque se fundó el 1 de abril de 1957 y hasta esa fecha no desfilaba ninguna Hermandad el Domingo de Ramos, aunque se celebraba la procesión de “las Palmas” encabezada por el Obispo.

La idea de formar la Cofradía surgió de D. Antonio Flores y D. José Benítez, de Casa Artes de Badajoz, quienes habían recibido el paso del Cristo y la Burrita procedente de Cheles como pago por una deuda. Ellos propusieron a la Junta de Cofradías donar la imagen si existiera una Cofradía que se hiciera cargo de su restauración, pues se encontraba en muy malas condiciones. Algo más tarde, D. Francisco Sánchez, Secretario de la Junta de Cofradías, se traslada a vivir al barrio de San Roque, contactando con el párroco D. José Reseco para proponerle la fundación de una Cofradía en su iglesia. De esta manera, el 1 de abril de 1957 se convoca a los vecinos del barrio a una reunión, a la que acudieron muchas personas, organizándose rápidamente para poder salir tan sólo trece días después, siendo autorizados para ello por el Sr. Obispo D. José María Alcaraz y Alenda.

La Cofradía realiza su primer desfile procesional el 14 de abril de 1957 a las 5h. de la tarde, con la imagen de Cristo Rey montado en la borriquita sobre unas simples andas llevadas por ocho costaleros y prestadas por la iglesia de Santo Domingo, y acompañado por 200 hombres portando palmas, que habían sido cedidas por el Seminario Diocesano tras utilizarlas en la procesión de la mañana. La procesión discurrió por las calles del barrio y por el centro de la ciudad, con un enorme éxito.

En los años siguientes se fue completando la Cofradía, dotándose de lo necesario para sus salidas procesionales, y aumentando sus imágenes titulares; de esta manera, en 1959 el imaginero pacense D. Santiago Arolo Viñas dona a la Cofradía la imagen de Nuestra señora de la Palma, y en 1962 se consigue un tercer paso titular: el del Santísimo Cristo de la Paz, maravilloso crucificado del S. XVI rescatado de los sótanos de la iglesia de la Concepción, y que realiza su salida penitencial en la madrugada del Viernes Santo, separado de las otras dos imágenes de la Cofradía.

En las décadas siguientes siguió desarrollándose y afianzándose la Cofradía. En 1986 se produce un episodio muy desagradable, al producirse el robo de las joyas que habían sido colocadas a la Virgen de la Palma para la procesión, lo cual provocó la indignación general de los vecinos de San Roque, quienes respondieron multitudinariamente, acudiendo a la iglesia para regalar y prestar sus propias joyas a la Virgen de la Palma. En los años noventa, la Cofradía ha seguido mejorando, estrenando nuevas insignias y atributos, mejorando los pasos, etc., hasta llegar a hacerse un importante hueco en la Semana Santa pacense con destacables iniciativas como el pregón de la Cofradía o el haber dispuesto una sala permanente de exposición de su patrimonio.

 

Iglesia de San Roque

El Cristo y la Burrita

Santísimo Cristo de la Paz

Nuestra Señora de la Palma



Primer desfile procesional el 14 de abril de 1957



Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima de los Dolores

 

Esta Hermandad y Cofradía es una de las más antiguas y venerables de la Semana Santa Pacense. Algunos sitúan su fundación en 1609, creada por el Gremio del Comercio y con sede, probablemente, en alguna de las iglesias del castillo, posiblemente en Santa María de Calatrava, iglesia perteneciente a la Orden de Alcántara. En 1693 se le asociarían los farmacéuticos bajo el título de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, imagen que, recientemente, ha sido revitalizada como tercer titular de la Cofradía, que acabó abarcando a los Gremios de Comercio, Banca, Oficina y Farmacia.

 

 

Utilizando ya datos documentados, podemos situar la fundación de esta Hermandad el 12 de octubre de 1693, fecha que coincide con la de su aprobación oficial, lo que nos hace pensar que se hallase fundada anteriormente sin la citada aprobación, como le ocurría a muchas otras Cofradías. Podemos fijar su sede, casi con toda seguridad, en el Convento de Descalzas de San Francisco denominado Madre de Dios de Valverde, construido en 1548 bajo el patrocinio de D. Pedro González de Valverde y su mujer, Dña Isabel Enríquez; el edificio dio nombre a la actual calle Madre de Dios, denominada hasta entonces calle Navajón. El convento fue desamortizado a principios del S. XIX y su iglesia está ocupada por la actual parroquia de San Andrés, sede de la Cofradía del Descendimiento.

 

 






Pontificia Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Espina

y María Santísima de la Amargura

 

Se trata de una Cofradía muy arraigada y querida en Badajoz, pues rinde culto al Cristo más venerado de la ciudad: Nuestro Padre Jesús de la Espina. Aunque no existen documentos que lo acrediten, pues se perdieron todos los archivos con la expulsión de la religiosas Clarisas Descalzas en 1870, se fija la fundación de la Cofradía en el año 1773, siéndole concedida en 1774 una Santa Bula del Papa Clemente XIV hacia la imagen del Cristo de la Espina, por el que el pueblo de Badajoz podía ganar indulgencia plenaria visitando su iglesia el 4 de mayo, festividad de la Santa Espina.

Nuestro Padre Jesús de la Espina toma su nombre de la reliquia de una espina auténtica de la corona de Cristo que se custodia en el Convento de las Descalzas, sede de la Cofradía. La autenticidad está corroborada por el reconocimiento papal antes aludido. La devoción hacia esta imagen tiene una tradición secular en Badajoz, conociéndose noticias de manifestaciones de fe ya en el año 1773, continuando tras la expulsión de las monjas en 1870, y llegando hasta nuestros días, en los que siguen siendo continuas las visitas, limosnas y regalos que se reciben en el centro religioso, no sólo de la ciudad, sino también desde fuera de ella, haciéndose patente cada año esta devoción en el besapié que tiene lugar el primer viernes de marzo, y en el que se concentran miles de personas que asisten a besar el pie de la imagen.

En 1870 con la desamortización se produce la expulsión de las monjas Clarisas Descalzas de su Convento, refugiándose estas en el vecino Real Monasterio de Santa Ana, junto con otras comunidades religiosas. Este hecho provoca la desaparición de la Cofradía, sin embargo, en la Semana Santa de 1929 se traslada la imagen a la Catedral, de donde sale en procesión el Jueves Santo junto con la Virgen de la Soledad, lo que probablemente se debiese a la gran devoción que se le tenía a la imagen en la ciudad, por lo que se le quisiera rendir culto, y al no tener Cofradía propia en aquellos momentos, salió acompañando a la patrona en su desfile.

Ya en 1939, un grupo de señoras que profesaban gran devoción hacia la imagen, y como agradecimiento por la protección recibida durante la guerra civil, refundan la Hermandad. En ese momento se busca la presencia de una Virgen para acompañar al Cristo en los desfiles procesionales, y se elige una imagen que poseían las Clarisas, quienes la consideraban muy antigua, y que se une a la Cofradía como segundo titular bajo la advocación de María Santísima de la Amargura. Este mismo año de su refundación realiza la Cofradía su primera salida procesional,para la que tuvieron que comprar unas andas para el Cristo al Cabildo de la Catedral, cediéndole la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad las túnicas para la procesión. Las andas para la Virgen de la Amargura fueron prestadas por la Archicofradía de las Mercedes y desfiló con el manto azabache de la Virgen de la Soledad. Desde esta primera salida se la denominó la “procesión del silencio” por la ausencia de banda de música y por el recogimiento con el que transcurrió.

En los años siguientes, la Cofradía emprende un ritmo vertiginoso hasta dotarse do todo lo necesario para los desfiles procesionales: en 1940 se encargaron unas andas para la Virgen de la Amargura, túnicas para los nazarenos, manto para la Virgen, terciopelo para los faldones del paso… En 1941 se restauran las imágenes, se agrandan las andas del Cristo y se le añade la imagen del Cireneo (imagen que posteriormente es destruida por no ser del gusto de la Hermandad). 1943 es año de estrenos: se estrena el primer manto de la Virgen, también el estandarte de la Cofradía, así como los hábitos de los nazarenos de la Virgen de la Amargura, y también el Senatus y el Sine Labe. En 1945 se amplía la portada de la iglesia por la que salen los pasos, se adquieren faroles de cristal para los nazarenos, y se estrena el Libro de Reglas; en 1947 se compra el nuevo palio de la Virgen, en 1948 se adquiere el nuevo paso del Cristo, se hace la corona de la Virgen, el estandarte de la Bula Pontificia, etc., produciéndose cada año algunas novedades para completar los pasos. Todo esto es posible gracias al esfuerzo económico y al trabajo de las señoras de la Junta de Gobierno de la Hermandad.






Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de la Angustia

y María Santísima de la Misericordia

 

La Cofradía se funda el día 1 de diciembre de 1971 en la parroquia de San Fernando y Santa Isabel, en el barrio de “La Estación” donde tiene actualmente su sede. Conocida como “la de los Ferroviarios”, hace en 1973 su primera salida procesional, recogiendo desde un primer momento la devoción de todo el barrio, lo cual ha hecho que a lo largo de los años, esta Cofradía se haya convertido en una de las más pujantes de los últimos tiempos, haciéndose un hueco importante en la Semana Santa pacense. En 1972 se aprueban sus estatutos, en los que destaca el hecho de salir todos los años a pesar de las inclemencias del tiempo, hecho recogido por el carácter puramente penitencial de la Cofradía, y que ha dado más de un disgusto al haber tenido que soportar algún aguacero, con el consiguiente deterioro de los enseres. Esta Cofradía ha recuperado para la Semana Santa pacense la celebración del Sermón de las Siete Palabras, en las que se recuerdan las últimas palabras pronunciadas por Cristo en la cruz. Esta celebración tiene lugar en un vistoso acto junto a la Puerta de Palmas, que es engalanada a tal efecto. La procesión llega desde el barrio de la Estación, en la margen derecha del Guadiana, hasta la Puerta de Palmas, cruzando el Puente de Palmas, el más antiguo de los puentes pacenses, en donde se apaga toda la iluminación eléctrica, proporcionando una bellísima estampa al paso de la procesión sobre el rio.

En 1973 se nombra Hermano Mayor Honorífico de la Cofradía al Coronel del Ejército del Aire de la base de Talavera la Real, cuerpo que durante muchos años acudió a la procesión con su banda de cornetas y tambores, teniendo ahora la Cofradía la suya propia.

La Cofradía cuenta además desde el año 2003 con un segundo titular: María Santísima de la Misericordia, año en que también estrena su actual denominación, al que se le añade el nombre de la Virgen.





Pontificia Hermandad y Cofradía de Penitencia del Dulce Nombre de Jesús, Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amparo, Santísimo Cristo de la Fe, Nuestra Señora de la Piedad

y Maria Santísima del Mayor Dolor

 

Esta Cofradía, posiblemente la más antigua de las que actualmente procesionan en la Semana Santa pacense, tiene su sede en la Iglesia de Santo Domingo, que pertenecía al antiguo Convento de Santo Domingo, fundado en 1556. Este Convento era de grandes dimensiones, pues llegaban sus instalaciones hasta la avenida de Ramón y Cajal, cubriendo el actual Parque de Castelar. Asimismo poseía bastantes propiedades y casas, y entre los destacados religiosos que impartían diversas cátedras en ente centro, destacó Fray Luis de Granada, quien escribió aquí su “Guía de Pecadores”.

Sin embargo, la desamortización y la consiguiente exclaustración de los monjes en 1822 hizo desaparecer el Convento, quedando la iglesia de Santo Domingo como parroquia, regentada desde 1927 por los Padres Paules. Esta iglesia ha sido muy castigada por las guerras, sufriendo grandes pérdidas en la Guerra de la Independencia y sobre todo en la Guerra Civil, donde se destruyeron retablos y alrededor de veinte tallas, entre ellas la de la Virgen del Mayor Dolor, y dañando algunas otras, como la del Cristo Nazareno del Amparo, titulares de la Cofradía.

Se conoce de la existencia de tres Cofradías establecidas antiguamente en Santo Domingo: la de Nuestra Señora del Rosario, fundada en 1567 y de la que a pesar de su desaparición, se conserva su imagen titular, que ha sido unida al paso del Cristo del Amparo, que pertenece a la actual Cofradía, fundada en 1603 y que fue la segunda Cofradía establecida en esta iglesia. La tercera Cofradía que se conoce con sede en Santo Domingo se fundó en 1695,bajo el nombre del Santísimo Cristo del Rosario, más conocida como la del Coronado de Espinas, y que fue una de las más importantes en su época.

La Cofradía que nos ocupa fue fundada por el Gremio de los Oficiales de Sastre en 1603 bajo el nombre del Dulce Nombre de Jesús, con la intención de reparar los agravios y blasfemias que se cometían contra el santo nombre de Jesús, siendo su titular una imagen del Niño Jesús, como lo sigue siendo actualmente. Esta Cofradía consiguió numerosos privilegios papales gracias a las sustanciosas concesiones que otorgaron a las Cofradías con el título del Dulce Nombre de Jesús los pontífices Pío IV, San Pío V, Gregorio XIII, Clemente VIII y el Beato Inocencio XI, obteniendo la Cofradía del mismo modo el carácter de Pontificia.

Al poco tiempo de su fundación, y para gastar las rentas sobrantes, se solicitó licencia para sacar en procesión el Viernes Santo a Jesús Nazareno y a Nuestra Señora del Mayor Dolor, de lo que se deduce que casi desde un primer momento ya se poseían estas dos imágenes.

En el S. XVIII, hay documentos que acreditan que la Cofradía procesionaba con varios pasos el Viernes Santo, donde salían los pasos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, acompañado por Simón de Cirene y dos Sayones, Virgen del Mayor Dolor, la Magdalena, la Verónica y San Juan, precedidos de la celebración de la “Sentencia” y del sonido de trompetas que anunciaban su salida. Estos pasos eran llevados por hermanos, que pagaban una limosna por ello, al igual que por llevar las insignia y guiones de la Hermandad, las varas de palio, trompetas, ciriales y la Cruz de Guía. También del S.XVIII existen varios inventarios en los cuales se hace una minuciosa descripción de los enseres y de los ricos ajuares y vestidos que llevaban las imágenes, realizados, seguramente por los maestros y oficiales de sastre pertenecientes a la Hermandad. De este inventario se deduce la riqueza e importancia de la Cofradía, pues son muy numerosos los objetos de culto, y especialmente las vestiduras de las imágenes, de gran riqueza y variedad.

Del S.XIX, la información relativa a la Cofradía es escasa, pues se interrumpe en 1808 por la Guerra de la Independencia, aunque probablemente mantuviera su actividad tras la toma de la ciudad en 1812 hasta la desamortización y exclaustración de los monjes del Convento de Santo Domingo en 1822, momento en el que la Hermandad quedaría obligada a interrumpir las manifestaciones externas de culto, manteniendo muy probablemente su actividad en torno a las imágenes , pues éstas siguieron expuestas en la iglesia de Santo Domingo hasta 1939, año de su refundación, en el que se aprueban las nuevas reglas y estatutos por el Ilmo. Sr. Obispo, D. José María Alcaraz y Alenda, bajo el título de Hermandad y Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús del Amparo, Dulce Nombre del Señor y María Santísima del Mayor Dolor.

Nótese que donde debería decir “Dulce Nombre de Jesús” dice “del Señor”, y lo mismo ocurre con la imagen de “Nuestro Padre Jesús Nazareno”, que ve su título sustituido por el de “Nuestro Padre Jesús del Amparo”, posiblemente como acción de gracias por la protección recibida durante la guerra civil.

Así pues, la Cofradía reanuda sus salidas procesionales en 1939, con gran asistencia de público. En 1941 se lleva a cabo la restauración del Cristo del Amparo, ya que esta imagen había sido dañada durante la guerra civil, por lo que posiblemente en los dos años anteriores desfilase en bastante mal estado y con algún arreglo temporal. En 1945, durante el desfile procesional cayó una gran tormenta que deterioró todos los atributos e insignias, pasos, túnicas, capas, capirotes, etc., quedando inservible parte de todo ello, lo que impidió a la Hermandad participar en la Semana Santa de 1946, reponiendo poco a poco en los sucesivos años todo lo perdido.

En los años 50 ya hacía la Hermandad estación de penitencia a la cárcel de la ciudad,lugar donde se reproducían emocionantes escenas al paso de la Virgen del Mayor Dolor, a la que muchos reclusos dedicaban saetas y oraciones. En 1953 comenzó también a celebrarse el Vía Crucis a las 12h. del Viernes Santo con el Cristo de la Fe, recorriendo la barriada y parándose en las casas con enfermos, así como en el hospital Provincial. Este Vía-Crucis se sigue celebrando actualmente en este mismo día y a esta misma hora.

En los años sucesivos, la Cofradía fue aumentando poco a poco su patrimonio así como su número de hermanos. En 1957, por primera vez, al hacer estación de penitencia a la cárcel, el director de la prisión entregó las llaves de la misma y fueron liberados cuatro reclusos detenidos por arresto gubernativo. Esta costumbre se convirtió en tradición y continuó celebrándose cuando la prisión se trasladó a la zona de Pardaleras, donde hacía estación la Hermandad, entrando en el centro algunos nazarenos para liberar a un preso, que salía vestido con el hábito de la Cofradía, ocultando así su identidad. Desgraciadamente, esta tradición se perdió al ser trasladado el centro penitenciario a las afueras de la ciudad. En 1994 desfiló por primera vez el paso de La Piedad, magnífica obra del S. XVI o XVII,que se encontraba olvidada en la iglesia de Santo Domingo, y a la que gracias al interés y a la dedicación del vocal artístico de la Hermandad, D. Juan Manuel Expósito, se ha revitalizado de manera que ya son más de ciento cincuenta hermanos los que tiene esta imagen, que ha prendido con enorme fuerza entre los pacenses.






Cofradía del Santísimo Cristo del Descendimiento, María Santísima de la Piedad

y Nuestra Señora de la Esperanza

 

La parroquia de San Andrés ha albergado distintas Cofradías a lo largo de los siglos,tales como la de Nuestra Señora de la Concepción, fundada en 1342, la del Señor San Pedro, fundada en 1548 y trasladada a San Andrés en 1729, o la de la Santa Vera Cruz, establecida allí en 1791. Sin embargo, por 1943, al no haber en la parroquia ninguna Cofradía establecida en la parroquia, surge la idea de crearla, idea que va tomando cuerpo hasta convertirse en un proyecto firme.

En un primer momento se pensó como imagen titular en un Resucitado que había en la iglesia, pero resultaba pequeño; después se barajó la idea de hacer un paso para la procesión de las Palmas del Domingo de Ramos, decidiéndose finalmente encargar una talla del Descendimiento, ya que este misterio de la Pasión no estaba en ninguna de las Cofradías existentes.En mayo, D. Luis Martín Illescas y D. Antonio Flores se desplazan a Sevilla para encargar el conjunto a D. Antonio Castillo Lastrucci, considerado uno de los grandes maestros imagineros de nuestro siglo; el encargo inicial era de cuatro imágenes, e iba acompañado de un boceto hecho por el artista Sr. Flores, dando total libertad de interpretación a Lastrucci, quien sólo introdujo ligeras variantes en el diseño, añadiendo la figura de San Juan. Terminado el misterio, éste quedó expuesto en un local de la calle Sierpes de Sevilla, despertando la admiración de la gente, de manera que incluso la prestigiosa Cofradía sevillana de la Quinta Angustia quiso adquirirla, y sirvió de portada al programa extraordinario de la Semana Santa hispalense de 1944.

A su llegada a Badajoz, se produce la autorización formal de la Cofradía, otorgada por el Obispo D. José María Alcaraz y Alenda el 28 de marzo de 1944. En la fecha prevista para su estreno, hay que destacar que la Cofradía salía ya con todas sus deudas pagadas, gracias a los donativos que de toda la provincia y de toda España habían llegado para su constitución. Sin embargo, su primera salida se tuvo que suspender debido a la lluvia, realizando su primera salida procesional en 1945, año en el que también se encarga tallar una imagen de la Virgen de la Esperanza a Castillo Lastrucci, dado el éxito de su trabajo anterior, siendo esta imagen también titular de la Cofradía.

En 1947 recibe la Cofradía un telegrama por el que su Santidad, el Papa Pío XII bendice con paternal afecto a la Cofradía del Descendimiento, realizando ese mismo año varios estrenos como el del manto burdeos, los respiraderos del paso de la Virgen, y el plateado de sus andas. En estos años la Cofradía se consolida y crece el número de hermanos, llegando a alcanzar dos mil doscientos dieciocho, y realiza año tras año nuevos estrenos que completaban los pasos, atributos, etc., viviendo una etapa floreciente hasta 1969, año en el que comienza un periodo de decadencia por problemas internos, que hasta 1978, con el cambio de Junta Directiva, no comienzan a solucionarse gracias al esfuerzo de D. Camilo Márquez, quien merece una especial mención, al igual que D. Luis Martín Illescas, hombre muy vinculado a la Semana Santa sevillana, que tras fundar y engrandecer esta Cofradía, se apartó de ella por problemas internos, y tras treinta años de ausencia, ha vuelto a colaborar con ella. La Cofradía tiene nombrado Hermano Mayor Honorífico desde hace más de 40 años a la Policía Nacional (antes Policía Armada y Guardia de Asalto), la cual residía en un cuartel situado al lado de la Iglesia de San Andrés y que desde los inicios escolta y acompaña los pasos de esta Hermandad, saliendo también hasta hace unos años su banda de cornetas y tambores.






Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, Santísimo Cristo de la Humillación “Ecce Homo” y Nuestra Señora de la Soledad Coronada

 

Su fundación hay que situarla en el S. XVII, uniéndola a la adquisición de la imagen, y por lo tanto al nombre de D. Francisco de Tutaville y de Tufo, Capitán General de Extremadura y Maestre de Campo General, más conocido como Duque de San Germán. Este devoto cristiano nacido en Nápoles, que fue destinado en Badajoz con motivo de la contienda hispano-lusa, quiso introducir en la ciudad la advocación de la Soledad, para lo cual, en 1660 encargó junto con todos los caballeros de la ciudad una imagen de esta advocación a un conocido imaginero de Barcelona, que había trasladado sus talleres a Nápoles, a donde se le hizo llegar el encargo por mediación del Virrey de Cataluña. La imagen llegó a la ciudad después de muchas vicisitudes y tras pasar por Barcelona y Madrid, donde posiblemente se hiciera una pintura de ella sobre lienzo, siendo este el origen de la Virgen de la Paloma venerada en la capital de España; aunque estos hechos no están confirmados documentalmente, parece evidente la conexión entre ambas imágenes, dado su enorme parecido.

Finalmente, la imagen llega a Badajoz en 1661 y se deposita en el Convento de San Onofre durante la construcción de la ermita que costeó el propio Duque de San Germán. La imagen de Nuestra Señora quedó colocada en su ermita el 1 de abril de 1664, tras la bendición del Obispo, quien concedió en esta misma fecha licencia para establecer una “Santa Cofradía de devotos, esclavos y hermanos” que fue aprobada dos días después, y de la que pronto formaron parte las personas principales de Badajoz, así como la mayoría de los “labradores honrados” de la ciudad, contribuyendo así al engrandecimiento de la ermita y de la Cofradía. Durante el S. XVIII se fue extendiendo la devoción hacia la imagen, llegando su fama a toda la región y a la vecina Portugal, de donde venían muchos devotos a visitar a la Virgen. De esta manera fueron incrementándose las prácticas religiosas alrededor de esta imagen: misas, funciones, rosarios, rogativas, etc., y una vez al año, recibía un solemne novenario en el altar mayor de la Catedral, costumbre que aún se conserva en la actualidad.

En 1811 durante la guerra de la Independencia cae una bomba en el interior de la ermita, dañando el edificio e inutilizando las ropas y vestiduras sagradas, aunque se lograron salvar las imágenes, restaurándose posteriormente la ermita. Esto hizo pasar momentos de dificultad a la Cofradía, agravado por el retraimiento del sentimiento religioso que tuvo lugar en el S.XIX debido a las nuevas filosofías liberales europeas, recuperándose sin embargo al final de siglo. Tras la caída de la bomba, y aunque la ermita fue restaurada en varias ocasiones, el edificio seguía presentando graves deficiencias, por lo que se declaró en ruinas, construyéndose una nueva ermita en un terreno donado en 1929 por Dña. Joaquina Gómez Acosta en la misma plaza y a pocos metros de la anterior ermita, trasladándose mientras tanto la Virgen a la Catedral, de donde regresó para instalarse en su nueva ermita el 7 de julio de 1935, por lo que a partir de entonces los esfuerzos de la Cofradía se centraron en la finalización de la obra de la ermita y su ornamentación.






Hermandad y Cofradía de la Santa Vera Cruz, Santísimo Cristo del Amor

y Nuestra Señora de la Consolación

 

La naciente Hermandad pretende rescatar del olvido el pasado histórico de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, fundada en Badajoz el 30 de junio de 1526, y que ya desfilaba en procesión de penitencia en el S. XVI en la noche del Jueves Santo. Èsta será el tronco de la nueva cofradía que ahora nace y a la que unen como titulares otras advocaciones que ya existen en Badajoz como cofradias propias, como la Virgen del Rosario, cuya hermanadad es anterior a 1566, y Nuestra Señora de la Consolación, que tenía cofradía en el interior de la Alcazaba árabe, desfilaba en Semana Santa, y se fundó el 7 de octubre de 1605. A ellos se unen como cotitulares San Pedro, cuya cofradia asistencial data de 1548 y estaba estrechamente vinculada a la reliquia de la “Vera Cruz”, y San Nicolás Hermandad penitencial fundada a finales del S. XV o principios del S. XVI que fue el origen de la Vera Cruz de Badajoz.

El proyecto es muy ambicioso, pues partiendo de la nada pretende poner en la calle una cofradía seria, con elegantes hábitos de capirote alto, donde se dan la mano el color negro y el púrpura, y donde se pone especial hincapié en el recogimiento y actitud de los hermanos durante la Estación de Penitencia, la cual comienza en el domicilio de cada uno, al tener que acudir a la iglesia los hermanos cubiertos y volver de la misma forma. La hermandad recupera también terminología perdida de las cofradías de Badajoz, como el término “guia o cabecera”, que era como se llamaba antiguamente a los actuales capataces de los pasos.




Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo Yacente(Santo Entierro),

Nuestra Señora de las Lágrimas y Santiago Apóstol

 

La Cofradía del Santo Entierro tiene su sede en la iglesia del antiguo Convento de San Agustín. Los religiosos agustinos se establecieron en Badajoz entre los siglos XIII y XIV, trasladándose a su emplazamiento actual después de que en 1431, el Obispo pacense Fray Juan de Morales, confesor del Rey Juan II, les cediera la antigua iglesia de San Lorenzo, que había sido suprimida por Bula del Papa Eugenio IV. En este lugar permanecieron los agustinos, levantando la iglesia que hoy conocemos, hasta su exclaustración en 1820. Sin embargo, la Cofradía del Santo Entierro fue fundada posiblemente por los religiosos de la Orden de Santiago, que se instalaron en Badajoz de la mano de Alfonso IX de León, a quien acompañaron en la Reconquista de la ciudad en el S. XIII. Aunque es muy probable que su actividad sea anterior, consta como fecha de aprobación de la Cofradía el 13 de agosto de 1604, recibiendo en 1605 un Breve Pontificio del Papa Clemente VIII, quien confirmó la aprobación de la Cofradía y concedió muchas gracias e indulgencias a los cofrades que fuesen de ella.

La Hermandad tuvo su sede originariamente en la Ermita de Santiago, dentro de los muros de la Alcazaba, hasta 1811 ó 1812 en que, debido a la Guerra de la Independencia, quedó destruida, pasando entonces las imágenes al convento de los Remedios, regido por las Religiosas Trinitarias. Sin embargo, unos años después, parece que por las estrecheces del convento y las molestias que se ocasionaban a las monjas, se acordó trasladar la Hermandad al convento de San Francisco, sufriendo la Cofradía el día de traslado de las imágenes un incidente por el que fueron acusados de tumulto y falta de respeto, hecho por el cual se tuvieron que enfrentar a un largo pleito que debilitó enormemente a la Cofradía, y que finalmente impidió su traslado al convento de San Francisco, por lo que, ya más tarde y tras la expulsión de las Trinitarias del convento de los Remedios en 1870, se reorganiza esta Hermandad en 1871 en la iglesia de San Agustín, que albergaba ya la parroquia de Santa María la Real.

Ya en el S. XVII se celebraba la función del Sermón y el Descendimiento, que se celebraba por la mañana y consistía en representar el momento del Descendimiento de la Cruz, para lo que se empleaba un estupendo Crucificado articulado que aún posee la Hermandad, que una vez descendido se introducía en una urna sirviendo de Cristo Yacente en la procesión del Santo Entierro de la tarde. Esta tradición se siguió manteniendo durante mucho tiempo, teniéndose constancia de que aún se celebraba en 1885.

Afortunadamente, ninguna de las imágenes de la Cofradía resultó dañada durante la Guerra Civil, ya que seguramente fueron ocultadas en casas particulares o en la propia iglesia. Tras la guerra, durante la cual posiblemente no se interrumpiese la actividad procesional, la procesión del Santo Entierro destacó por su carácter de “oficial”, siendo seguida por numerosas autoridades eclesiásticas, civiles y militares, y teniendo un amplio acompañamiento militar en sus salidas.

Es importante decir que por los años 50 se celebraba ya la Procesión Magna del Santo Entierro cada cinco años, en la que participaban todas las Cofradías de la ciudad representadas por alguno de sus pasos. Esta procesión, de la que hablaremos más adelante con detalle, fue interrumpida durante bastante tiempo, siendo por fin recuperada en la pasada Semana Mayor de 2002, tras 36 años desde la celebración de la última, y con enorme éxito por la asistencia de público y por la expectación que suscitó en la ciudad.





Hermandad y Cofradía de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Santísimo Cristo de la Caridad en su Sentencia y María Santísima de la Aurora, Madre de la Iglesia

 

Se trata de una de las cofradías más jóvenes de la Semana Santa pacense, aunque se tienen noticias de que la festividad de la Resurrección era celebrada en Badajoz antiguamente. Así, en 1605 se funda la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación, que procesionaba en este día; más recientemente, en 1954, los ex –combatientes sacaban el Domingo de Resurrección al Cristo de la Victoria o de los Dolores, talla del S. XVII que pertenece a la Cofradía de la Soledad. Posteriormente, y ante la falta de esta procesión en Badajoz, la Hermandad de la Patrona ofrece su Cristo Resucitado para la creación de una nueva Cofradía, sin que nadie recoja el ofrecimiento. Ya mucho tiempo después se creará por fin esta “Cofradía de Nazarenos y Costaleros de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima Madre de la Iglesia”, la cual queda fundada en 1982, por un grupo de jóvenes estudiantes, que toman como sede original la parroquia de San Andrés.

La Cofradía hace su primera salida en la Semana Santa de 1983 con una imagen de Cristo Resucitado, y en la Semana Santa de 1984 ya se celebra el tradicional “Encuentro”. Estas primeras salidas destacan por el enorme interés y empeño que pusieron los Hermanos, pues ni siquiera tenían imágenes propias, sacando el Resucitado y la Virgen de la Esperanza, que les cedían la iglesia de San Andrés y la Cofradía del Descendimiento respectivamente. Posteriormente,y gracias a la donación de un devoto, pudo contar con la imagen de María Santísima Madre de la Iglesia, llamada también Virgen de la Aurora, obra del imaginero pacense Santiago Arolo. En 1987 se traslada la Cofradía al Real Monasterio de Santa Ana, la cual sigue siendo su sede, y donde las religiosas han dado toda clase de facilidades y ayuda a la Cofradía, por lo que fueron nombradas “Camareras perpetuas y efectivas de la Santísima Virgen”.

A pesar de las dificultades por las que pasó la Cofradía al poco tiempo de su fundación, poco a poco se fueron superando, y en 1992 se completa la representación iconográfica de la Cofradía, con la donación de una imagen de Jesús Resucitado.








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